Gameboy zombie…

Kodykoala's Custom Zombie Gameboy

Gameboy zombie

Donald Kennedy, Kodykoala en la Red, ha pasado a ser, por méritos propios e incuestionables, un habitual de este blog. Sus customizaciones no pasan desapercibidas y cada nuevo trabajo que lleva su firma se convierte automáticamente en noticia. Y es que no me vayáis a decir que la Gameboy transformada en zombie que ilustra estas líneas no es una de las mejores obras que habéis visto en días. Para personalizar a placer la entrañable portátil de Nintendo utilizó una pegatina con forma de cara, los pies de una figura de Iron Man, las manos de otra de Iron Monger y pintura metálica. El resultado salta a la vista, es espectacular, y lo mejor de todo es que podemos hacernos con ella desembolsando 100 dólares. El precio es bastante elevado, sin duda, aunque seguro que más de uno se verá tentado, y más si tenemos en cuenta que Halloween está a la vuelta de la esquina.

Kodykoala's Custom Zombie Gameboy

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Visto en | Rampaged Reality

El hombre más odiado de Islandia…

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El hombre más odiado de Islandia

Thor Björgólfsson pasó de ser el admirado primer milmillonario en la historia del país nórdico a la viva imagen de la codicia que provocó la bancarrota de la isla

La competencia es dura en estos tiempos, pero Björgólfur Thor Björgólfsson es seguramente el tipo más odiado de Islandia, país hasta hace no tanto escasamente dotado para la rabia. Con su perpetua sonrisa de medio lado, el aire de suficiencia, esa forma de juntar las yemas de los dedos al hablar y el reloj de competición absurdamente grande que asoma por el traje de 4.000 euros, Thor representa bien la imagen de lo que acabó con la bancarrota de una nación que se acostó un día siendo “la más feliz del mundo” y despertó al siguiente en el epicentro de una pesadilla financiera global cuyo final aún no se vislumbra.

Sus poco más de 320.000 compatriotas (la pintoresca y volcánica Islandia tiene el tamaño de Portugal y la población de Vigo) culpan a Thor y a aquellos que son como Thor -una veintena, no más, de banqueros, políticos y empresarios sin escrúpulos que aprovecharon una desregulación sin precedentes para enriquecerse salvajemente- de llevar al país a la ruina con sus negocios en el extranjero, sus arquitecturas bancarias pirotécnicas y sus bonus millonarios. Es más, andan empeñados (y eso sí que es una rareza en el nuevo desorden económico mundial) en que paguen sus culpas con la cárcel.

Thor’s saga (La saga de Thor), documental danés, cuenta ahora la historia del primer milmillonario (en dólares) de Islandia, así como la de sus ambiciosos antepasados: el tatarabuelo, Thor Jensen, que llegó con una mano delante y otra detrás de Dinamarca hace un siglo y se convirtió en un hombre rico y respetable, y el padre, Björgólfur Gudmundsson, viejo practicante del arte de la bancarrota y condenado a finales de los ochenta por su creatividad contable al frente de una naviera. En él se recuerdan los carísimos estudios del chico en Estados Unidos tras la detención del progenitor, los dudosos negocios cerveceros en Rusia, las incursiones en la industria farmacéutica, su impune vida en lo más alto de la sociedad londinense y su vuelta a casa en jet privado adornado con el martillo del dios Thor.

Volvía para resarcir el orgullo herido de su familia, un asunto serio en un país cuyos habitantes son capaces de rastrear a los antepasados hasta los primeros moradores de un pedazo de tierra que pasó de ser el país más pobre de Europa (al independizarse en 1944 de Dinamarca) a ser un paraíso de carísimos todoterrenos y segundas residencias. Thor puso a su padre al frente de su recién comprado Lansbanski, uno de los tres principales bancos del país en cuya privatización de 2003 hay que buscar el origen del catacroc de la isla.
Como en las sagas legendarias de los islandeses, cumbre de la literatura medieval universal que claramente inspira el filme (una de las más célebres es la saga de Egil, nombre de la mujer de toda la vida de Björgólfsson), la superación del desprestigio es el motor fundamental en las motivaciones de héroes como Thor. Y el extranjero, ese lugar en el que uno debe triunfar para volver a casa con la cabeza alta. El documental se pregunta si esta vez Thor será capaz de volver a levantar el vuelo. De momento, y pese al desplome de la Corona islandesa y al paro desbocado para los estándares del país, el tipo ha evitado declararse en bancarrota.

Una sala repleta del cine Bíó Paradís, en el centro de Reikiavik, fue el fin de semana pasado testigo del estreno de la película en Islandia, dentro del festival de cine de la ciudad. Los espectadores soltaban risas nerviosas al ver al exprimer ministro, hoy encausado, chapotear ufano entre tiburones financieros, y se revolvían en sus asientos al escuchar a Thor frases exultantes como esta: “Tengo negocios en las tres grandes necesidades de la vida contemporánea: las tarjetas de crédito, los analgésicos y los móviles”.

Al término de la proyección, la audiencia felicitaba respetuosamente a la directora, Ulla Boje Rasmussen, por “la fidelidad al alma islandesa en sus peores momentos”. Tan malos como los que abren la cinta, en la que se recogen las imágenes, que dieron la vuelta al mundo, de aquel día de enero de 2009 en el que la policía tuvo que emplear ¡por primera vez! desde 1949 gases lacrimógenos en la plaza del Ayuntamiento contra una muchedumbre equipada con cacerolas como única arma de protesta ante el saqueo, la torpeza y la codicia de unos pocos. Unos sucesos cuyos ecos aún escuecen en las charlas de café de Reikiavik, donde los dueños de los bares han desempolvado las recetas tradicionales de la cocina islandesa y las tiendas de antigüedades venden viejas y reconfortantes fotografías costumbristas, postales de un tiempo en el que las cosas no se regían por las traicioneras reglas de la economía virtual.

Una saga millonaria

La historia de la mayor fortuna de Islandia a través de varias generaciones.

» Thor Jensen, el tatarabuelo de Björgólfur Thor Björgólfsson, emigró a Islandia desde Dinamarca cuando solo era un huérfano de 14 años sin demasiado futuro. En la entonces colonia danesa fue probando con varios negocios. Tras una vida de triunfos y tribulaciones, murió como uno de los hombres más respetados de Islandia, ya que contribuyó a la modernización de la economía de la isla.

» Björgólfur Guðmundsson. El padre de Thor fue condenado en los ochenta por fraude contable cuando trabajaba en la segunda naviera del país. Formó parte de los negocios nacionales e internacionales de su hijo, que lo puso al frente del Lansbanski, uno de los tres bancos que fueron privatizados a principios de siglo en el país. Así se convirtió en el segundo milmillonario de la historia de Islandia. Antiguo futbolista, Guðmundsson compró en 2006 el 90% de las acciones del club inglés West Ham. Cuando el Gobierno islandés permitió la quiebra de Landsbanki se declaró en bancarrota y pasó a formar parte del infausto grupo de los empresarios que tendrán que responder a la justicia por lo sucedido durante los años de orgía neoliberal.

» Þóra Hallgrímsdóttir. Es la madre de Thor, además de la exmujer de George Lincoln Rockwell, fundador de Partido Nazi Americano.

www.elpais.com

Muere Steve Jobs…

Muere Steve Jobs, fundador de Apple

El cofundador de la compañía luchó contra el cáncer desde que le fue diagnosticado en 2004

El enigmático, reservado y visionario Steve Jobs, ha muerto hoy a los 56 años, ha anunciado Apple. Jobs era mucho más que el consejero delegado de Apple. Nunca antes una marca estuvo tan asociada a una persona. Su contribución al mundo tecnológico le convierte en uno de los grandes innovadores de los últimos 75 años, en un transformador de la industria. El Thomas Edison del siglo veintiuno hizo del ordenador un artilugio simple de usar, cambio la manera de hacer negocio con la música a través de Internet y lanzó la telefonía móvil en otra dimensión.

Apple fue fundada en abril de 1976, en un garaje en Los Altos (California), tal y como mandan los cánones del sueño americano. Al lado de Steve Jobs estaba su compañero de estudios y amigo Steve Wozniak. El dúo era perfecto. Jobs, que entonces tenía 21 años, se encargaba de las ideas y de vender el producto. Wozniak se dedicaba a las cuestiones de ingeniería que daban vida a complejos artilugios tecnológicos.
Así, y con un respaldo financiero de 90.000 dólares, nació su primera computadora, Apple I, con una visión: popularizar el uso de los ordenadores personales, llevándolos de las oficinas a las casas. En 1977 llegó su primer éxito, con el Apple II, la primera computadora producida en masa para el consumo. En tan sólo dos años, la facturación de la compañía se multiplicó por quince, de los 7,8 millones de dólares hasta los 117 millones, lo que les convirtió en multimillonarios antes de cumplir los 25 años.

La famosa manzana

El popular símbolo de la manzana con un bocado al lado derecho lo tomó de los Beatles, que utilizaban la imagen de la fruta del pecado original en sus discos a final de la década de los años 1960. La elección le costaría después una intensa batalla legal para su uso en la tienda electrónica iTunes, donde la música de la legendaria banda de Liverpool estuvo ausente hasta otoño de 2010. Era sólo el inicio de lo que estaba por llegar, en una época en el que el IBM era el gigante a batir.
Steve Jobs nació un 24 de febrero de 1955 en San Francisco. Sus padres biológicos, Abdulfattah Jandali -de origen sirio- y Joanne Schieble no estaban casados. Fue adoptado por Paul y Clara Jobs. Se crió en el seno de una familia con pocos recursos. Y abandonó la universidad, porque sabía que las oportunidades estaban fuera de las aulas.
A los 12 años, ya había escrito a William Hewlett para hacer unas prácticas en su compañía, HP. Le gustaba la ingeniería, y ya de niño no sólo tenía claro que sería rico, además tenía la ambición de llegar a ser uno de los más grandes entre los grandes, tan popular como Shakespeare o Einstein. A Jobs le fue diagnosticado un cáncer de páncreas en 2004. Lo hizo público un año después, en el discurso de graduación en la Universidad de Stanford.

Una larga enfermedad

En abril de 2009 fue sometido a un transplante de hígado, tras negar durante meses los rumores sobre su delicado estado de salud. En septiembre de ese año reapareció en público para lanzar la tercera generación del popular reproductor iPod. Alarmantemente delgado, y con la voz muy débil, aprovechó para hacer campaña por la donación de órganos.

Aunque se le considera uno de los grandes innovares de la historia, no fue porque creara nuevos productos. Jobs ni inventó el ordenador personal, ni el ratón, ni los reproductores digitales de música, ni los teléfonos inteligentes, ni las tabletas, ni las tiendas electrónicas de música o de libros. Y estaba obsesionado con la competencia, a la que forzó a redefinir sus estrategias.

Jobs tuvo la capacidad de simplificar la tecnología existente y explotar su potencial, en el momento adecuado. El Mac que hoy se conoce debutó en el mercado en enero de 1984, como el primer ordenador que presentan todas sus funciones de una manera gráfica. Y lo dotó de un ratón, para que el usuario pudiera desplazar el cursor por la pantalla y con un simple click activar las funciones de los distintos programas. Simplificó la complejidad.

Un invento para la historia

El Macintosh marcó el futuro, a pesar de que sus funciones eran limitadas y su uso cuestionable. Para explotar el potencial de la nueva máquina, Jobs necesitaba un buen programa que le diera vida. En ese momento acudió buscando ayuda al joven Bill Gates, sin saber que con el paso del tiempo se convertiría en su gran rival en Microsoft. Su enemigo entonces era IBM. Las ventas decepcionaron y el PC del Big Blue dominaba de forma aplastante.

La tensión en el seno de Apple creció. Y un año después, Steve Jobs se vio forzado a abandonar la compañía por las diferencias que tenía con su entonces consejero delegado John Sculley, al que había contratado dos años antes de Pepsi. No estaban de acuerdo en cómo estaba llevando el negocio. Pero Sculley, un ejecutivo con más experiencia y madura, tenía el respaldo del consejo.
Los titulares de la época hablan del fin de una era. Pocos ejecutivos en la historia corporativa sufrieron un golpe así y lograron reponerse. Con 30 años, Jobs creó otra empresa, NeXT Computer en un intento por reinventar Apple con una ambición: cambiar el mundo. Pero tuvo serios problemas para abrir hueco en el mercado a un ordenador de esas características y a un precio tan alto como el que ofrecía.

El nacimiento de Pixar

El secretismo le permitió hacer ver más de lo que en realidad había. Y con la empresa rozando la bancarrota, se concentró en su sistema operativo y empezó a explorar nuevas oportunidades. En 1986 se hizo con la división gráfica por ordenador de Lucasfilm, por la que pagó 10 millones a George Lucas. Y así nacieron los estudios de animación Pixar, creador de Toy Story y Finding Nemo.

Demostró a Hollywood que de los ordenadores pueden dar rienda suelta a la imaginación y llegar al público general. La tecnología lo permitía. Robert Iger, entonces consejero delegado de Disney, lo entendió perfectamente y no se lo pensó dos veces antes de comprar Pixar por 7.500 millones. Empezaba así a forjarse una nueva era, en la que Jobs se consolidaría como una estrella.

NeXT sería adquirida por Apple en diciembre de 1996, por 400 millones. Y ocho meses después de integrarse en el gigante de la manzana, Steve Jobs fue nombrado consejero delegado interino de la compañía de Cupertino. Su puesto al frente de Apple se haría permanente en enero 2000, en lo que estaba llamado a ser en el retorno más importante en la historia corporativa de EE UU.

La vuelta del exilio

Todo lo que construyó en una década estaba destruido y hundido en pérdidas, y Microsoft dominaba el 80% del mercado de PC. Jobs se reincorporó tras 12 años de exilio a la compañía que creó cargado de ideas para resucitar Apple, como el iMac. La computadora fue lanzada un año después con un éxito rotundo. Pero lo que abrió sus productos al consumo en masa fue el reproductor iPod y la tienda electrónica iTunes, para la descarga legal de música.

Así rompió el nicho en el que estaba metido Apple, lanzando nuevos productos más allá de los PC y poco a poco la suerte de la compañía empezaría a cambiar. La cuadratura del círculo llegó en junio de 2007 con el teléfono móvil interactivo iPhone. Jobs consiguió así crear un atractivo de los consumidores hacia los Mac, que eran vistos como un club reservado al diseño y la publicidad. En la primavera de 2010 se le sumó la tableta iPad.

Steve Jobs, que se presentaba en público en vaqueros y camisa negra con cuello de tortuga, era una persona obstinada, apasionada, egocéntrica, arrogante y perfeccionista. Era también un genio de la promoción y la imagen. El anuncio que utilizó para el lanzamiento del primer Macintosh rompió moldes y está considerado como uno de los 50 mejores en la historia de la televisión. La estética es otra de las claves de su éxito, toda una declaración de diseño.

Jobs, imagen de Apple

Jobs era la imagen de Apple y su historia define la de la propia Silicon Valley. De hecho, podría decirse que hay un antes y después en el mundo tecnológico que lo marca Apple. Una combinación difícil de replicar que le permitió conectar la tecnología con las tendencias, y que explica el tsunami mediático que acompaña a cualquier artilugio que lanza al mercado.

Apple hace tambalear el mercado en el que penetra, porque sus productos son simples y marcan tendencia, como demuestra el caso del ratón. Y en torno a ellos es además capaz de crear un verdadero ecosistema, en el que todos conviven en armonía. Pero eso en Wall Street dicen que no es conveniente apostar contra Apple cuando lanza un nuevo producto.

La revista Fortune nombró por todo esto a Jobs “empresario de la década”, y no sólo por la manera en la que llevó las riendas de Apple y su impacto en el mundo de los negocios. Los editores de la publicación financiera destacaron su influencia en la cultura mundial. “Cada día, algún estudiante, empresario o diseñador que se enfrenta a un problema se pregunta: ¿qué haría Jobs?”.

Tan ingenioso como misterioso, Jobs fue el punto fuerte de Apple. Tres décadas durante las que redefinió o reinventó la tecnología de consumo, creando productos que el más corriente del ciudadano no sabía que iba a necesitar. Pero la imagen del “hombre de negro” está tan vinculada a la marca que eso le convierte a la vez en su principal vulnerabilidad.

Jobs sabía vender el producto, y tenía talento de distorsionar la realidad de tal manera que el público estuviera dispuesto a pagar más por ellos que los de la competencia. El éxito del iPhone, a pesar de sus problemas, es el más claro ejemplo. No era una cuestión de números, si no de emociones. Y eso es lo que crea todo tipo de preguntas sobre una Apple sin su gurú.

elpais.com