El coche de Intisar…

El coche de Intisar – Nacho Casanova & Pedro Riera

A los seis años, Intisar descubrió que los niños podían hacer muchas más cosas que las niñas y eso no le gustó nada. Ella quería tener la misma libertad que ellos. Pensó que si hablaba como un chico, caminaba como un chico y actuaba como un chico, se convertiría en un chico. El plan funcionó un tiempo, pero dejó de hacerlo cuando alcanzó la pubertad. Entonces Intisar debió buscar una nueva forma de ejercer la libertad y la encontró sentándose al volante de un Toyota Corolla.

El escritor Pedro Riera acompañó a su mujer a Yemen cuando a ella le surgió la oportunidad de trabajar durante un año en Saná. A ambos les impactó desde el primer momento la segregación entre sexos que impera en la sociedad, y decidieron escribir un libro sobre la situación de la mujer en Yemen. Durante nueve meses condujeron una investigación y realizaron una cuarentena de entrevistas a mujeres yemeníes. Gran parte de los episodios que conforman esta novela gráfica salieron de esas entrevistas.

Título: El coche de Intisar.
Autor: Nacho Casanova Y Pedro Riera
Colección: Novela gráfica
Tomo: Volumen único
Páginas: 208 páginas – Bitono
Formato: Tapa blanda con solapas – 17×24 cm.
ISBN: 978-84-9947-349-9
Precio: 16,95

www.edicionesglenat.es

Anuncios

El problema de los tres cuerpos de The New Raemon, Francisco Nixon & Ricardo Vicente…

<u>The New Raemon, Francisco Nixon & Ricardo Vicente – El problema de los tres cuerpos (2011)</u>

01 – Repartiendo el sombrero
02 – Un apocalipsis
03 – Las viejas luces
04 – El novio de tu hermana
05 – Sé que es tu trabajo
06 – Bares de taxistas
07 – El palacio de los gansos
08 – Todos tus caballos de carreras

+ INFO: http://thenewraemon.blogspot.com
http://francisconixon.blogspot.com
http://rizino30.blogspot.com

El brillante combate póstumo…

El brillante combate póstumo de David Foster Wallace

El suicidio de David Foster Wallace hace ahora tres años desencadenó uno de los procesos de beatificación literaria más rápidos de los últimos tiempos, razón más que suficiente para que la aparición de “El Rey Pálido” genere cierto escepticismo entre sus lectores. Sin embargo, habría que ser muy ingenuo para no ver que Wallace conocía perfectamente el papel consagrador de la muerte, y que dentro de su agenda post mortem figuraba su publicación, ya que antes de colgarse ordenó como pudo las cajas, maletas y discos duros con los fragmentos de esta obra maldita que le había traído de cabeza durante más de una década.

De ahí que en este caso el problema de la edición póstuma no sea tanto de carácter moral como técnico, ya que el resultado final de una obra incompleta depende en gran medida de la edición llevada a cabo por el testaferro literario. Y en este sentido el criterio de Michael Pietsch, el hombre detrás de nombres como Moody, Sedaris o Leyner y co-artífice del bombazo literario que en su día supuso La Broma Infinita, ha puesto sobre la mesa de novedades algo más que un ataúd con un bonito cadáver.

A algunos les bastará con disfrutar de la última oportunidad para dejarse arrastrar por ese estilo ya familiar y la nostalgia que produce saberlo para siempre perdido. Pero a quienes quieran ir más allá, a aquellos que se propongan seguir buscando claves para entender en su conjunto un legado literario tan ambicioso y original, las páginas de El Rey Pálido les ofrecen mucho territorio donde excavar. No es casual que Wallace empezara a tomar notas al poco de terminar La Broma Infinita; mientras una analizaba el entretenimiento, las drogas y el deporte de alta competición, la otra se mete de lleno en el aburrimiento, el trabajo y la administración tributaria, para indagar en el lado más rancio de la burocracia, mostrar su lado humano, y encontrarle incluso una dimensión épica.

Consciente de lo arriesgado que era el proyecto, Wallace intentó durante todo el tiempo que peleó con el texto introducir elementos que lo amenizasen. Pero los temas de su novela seguían y siguen siendo nada menos que el tedio, la rutina, los impuestos… y para colmo son abordados con esa exhaustividad obsesiva que caracteriza su escritura. El resultado es a ratos brillante y a ratos sencillamente asfixiante, en especial cuando el lector se ve sepultado por una avalancha de datos fiscales y procedimientos contables descritos con una minuciosidad de pesadilla.

Sin embargo, lo que prevalece es la impresión de estar asistiendo al combate de un gran escritor contra un tema demasiado complejo, casi inabarcable, igual que en su “Bouvard” Flaubert se enfrentó con la estupidez humana y acabó cayendo en el intento. En este sentido se podría llegar a decir que hay obras póstumas y obras asesinas. Y cuando la literatura se convierte en una lucha a muerte por nombrar lo innombrable, lo único que nos queda es sentarnos a admirar cómo el autor, acorralado por el monstruo, despliega sus mejores y peores artes, aquellas que le hacen perdurable y reconocible y que, en el caso de Wallace, toman la forma de notas kilométricas a pie de página, monólogos frenéticos y diálogos elípticos que se superponen en distintos planos narrativos, slang intercalado con tecnicismos impronunciables o descripciones hiperreales que replican a la perfección un colocón de ansiolíticos.

Lo importante labor de Pietsch ha consistido en presentar El Rey Pálido como una novela incompleta compuesta de fragmentos completos, coherentes y con un valor intrínseco, ya que los capítulos largos -varios pasan de cincuenta páginas y un par se acerca al centenar- se sostienen perfectamente como relatos independientes. Y como suele suceder con toda novela en curso, son sus personajes y no la trama lo que ha alcanzado un mayor grado de desarrollo, lo cual representa una oportunidad única para ver al Wallace más maduro haciendo lo que mejor sabía hacer, transformar las rarezas de sus freaks en grandezas de dimensión trágica. Ahí quedan Claude Sylvanshine y esos superpoderes psíquicos para procesar datos irrelevantes, o David Cusk, víctima de ataques de transpiración compulsiva, o el funcionario jedi Shane Drinion, un auditor soporífero cuya capacidad de concentración le hace levitar sobre la silla. Y entre todos ellos una peculiar estrella invitada: el propio autor, David Wallace, que hace aparición en el papel para poco después hacerse desaparecer de la vida real. Como si él mismo fuera sólo eso, un personaje atrapado en las páginas de una novela sin terminar.

blogs.elpais.com/papeles-perdidos

Submarino…

Submarino – Joe Dunthorne

Conozca a Oliver Tate, un adolescente de quince años. Convencido de que su padre está sumido en una depresión y su madre tiene un romance con un instructor de capoeira, se embarca en una hilarante campaña cuyo objetivo es unir de nuevo a la familia. Mientras, intentará también perder la virginidad con Jordana, su novia pirómana. ¿Se saldrá Oliver con la suya? Sumérjase en Submarino y lo averiguará…

Con un argumento perfecto y un vocabulario exquisito, la primera novela de Joe Dunthorne trasplanta al sur de Gales las inquietudes del joven idealista de El guardián entre el centeno y la narración en primera persona de Los diarios de Adrian Mole.

La trama, metafóricamente, se sitúa bajo el agua. Como en un submarino, el héroe espía la superficie del mundo. En tierra, se siente incómodo y torpe. Y sobre todo, se siente solo. Es un chico gracioso porque torpedea sus oportunidades de ser feliz. Algo que todos hemos hecho en algún momento. La ansiedad es fácilmente reconocible como un sentimiento que acaba provocando la zozobra.

«Es una primera novela brillante escrita por un joven poseedor de un feroz talento cómico. […] Oliver es el primer adolescente narrador desde tiempos de Adrian Mole».

The Times

«Trasplanta El guardián entre el centeno al sur de Gales […]. Dunthorne es capaz de hacerte reír durante una clase de física de dos horas seguidas un lluvioso miércoles por la tarde».

Observer.

«Dunthorne captura las costumbres de la Gran Bretaña actual mejor que otros novelistas que le doblan la edad. Se siente seguro escribiendo libros que hablan mucho más allá que el simple vocabulario».

New Statesman

«Submarine posee un mar de fondo desgarrador, junto con una increíble riqueza de incidentes terriblemente divertidos y gags sensacionales […] una historia exquisita y entretenida sobre los exámenes preparatorios para la obtención del título de secundaria, el sexo, la muerte y el vocabulario difícil».

Time Out

«Las ansiedades de Oliver están tan bien observadas que provocan incluso una mueca de dolor […] Dunthorne domina las palabras como un poeta maduro e imagina el juego previo como un adolescente».

Financial Times

Páginas: 421 páginas
Publicación: 16/11/2011
Género: Novela contemporánea
Formato: 14 x 23 (rústica hilo)
Precio: 17,00 €
ISBN: 9788483652756
EAN: 9788483652756

Benetton vuelve a la carga…

Cosas que los nietos deberían saber…

Cosas que los nietos deberían saber – Mark Oliver Everett

Cansado de escuchar aquello de “tienes que escribir un libro sobre tu vida”, Mark Oliver Everett decide hacerlo. Cosas que los nietos deberían saber es la intensa autobiografía de alguien que, a pesar de tener sólo 47 años, ha vivido mucho. Mirando hacia atrás, el autor recuerda cómo experimentó la perdida uno tras otro de todos los miembros de su familia, pero también cómo fue canalizando aquellos sentimientos hacia una manera de entender la vida y una sólida carrera artística que le han llevado a componer un buen puñado de canciones memorables.

En algún lugar de Cosas que los nietos deberían saber, Mark Oliver Everett cuenta lo que le resulta más aterrador de sus visitas al médico. No sabe qué nombre poner en la lista de contactos para casos de emergencia. Está solo. Solo de verdad. Tanto como para no tener un teléfono que poner en los dichosos formularios.

Leyendo pasajes como estos es fácil que uno quede algo encogido. De hecho, mientras van cayendo las páginas es fácil sentirse como aquella persona a la que, de repente y sin esperarlo, alguien empieza contándole un secreto y acaba por abrirle el corazón. Porque si algo le sobra a esta tempranera autobiografía son toneladas de corazón.

Las vida de Mr.E, como se hace llamar el propio Everett, no es de las que abundan. Su padre fue Hugh Everett, destacado científico norteamericano que desarrolló en el campo de la física cuántica la teoría sobre los universos paralelos. Un padre científico que le proporcionó una educación acorde a la época y a su profesión. Cuenta Everett, en otro momento espeluznante, que una de las pocas veces en las que tuvieron contacto físico fue cuando trató de reanimarle el día de su muerte. Más adelante descubrimos también cómo perdió a su madre, a su única hermana y a su tía, que viajaba en uno de los aviones que cayeron el 11 de septiembre. Son todas ellas historias impactantes, momentos incómodos pero contados con tal desnudez y sinceridad que acaban por convertir la lectura de Cosas que los nietos deberían saber en una auténtica catarsis para el lector. Porque Mr. E consigue despojarse casi milagrosamente del dramatismo. Y se esfuerza en relacionar todos y cada uno de los episodios que han marcado su vida personal con los momentos que han marcado su trayectoria profesional.

Por si acaso


Mark Oliver Everett debuta como escritor después de haberse labrado una brillante carrera musical. Ha publicado ocho álbums al frente de su banda, Eels, y otros dos como Mr.E. Leer Cosas que los nietos deberían saber es entender por qué alguien vive y trabaja a su manera. Y, en el caso de Everett, si además escuchamos sus canciones, todo se vuelve mucho más intenso. Aunque no hay que preocuparse. Que uno escuche o no su música poco importa. Va a estremecerse igual con este libro. Porque es un relato tan singular, especial, triste y a su vez esperanzador, optimista e ingenioso, que atrapará a cualquiera que se acerque con ganas de escuchar.

A los 47 años, Mr. E ha decidido escribir su autobiografía por si acaso. Ha vivido la muerte como algo muy cercano y familiar. Ha perdido a su familia y a un montón de amigos. Incluso un avión de pasajeros se estrelló en la puerta de su casa. Así que ha aprendido que, cuando quieres hacer algo, es mejor hacerlo bien y rápido.

Así ha redactado su vida, porque ha vivido suficiente como para llenar una novela entera de momentos únicos. Mr. E no ha tenido que escoger entre la realidad y el mito. Simplemente, se sentó en el porche de su casa y, mientras su perro descansaba a su lado, empezó a escribir lo que le dictaba el corazón.

Por Dani Resines

Titulo: Cosas que los nietos deberían saber.
Autor: Mark Oliver Everett.
Traductor: Pablo Álvarez Ellacuria.
Editorial: Blackie Books.
Páginas: 200 páginas.
Precio: 21 euros.

ww.blackiebooks.org